Noticias sobre Barcelona, actualidad e inmobiliaria : Las infidelidades están en las portadas de los diarios: Maria Schriver ha colocado a Arnold Schwarzenegger en el felpudo de la puerta, Anne Sinclair ha puesto a Dominique Strauss-Kahn en un apartamento en Tribeca, Charlène Wittstock estuvo a punto de huir de Montecarlo días antes de la boda con Alberto de Mónaco.
Es cierto que casi siempre el infiel es el varón, pero no hay que fijarse sólo en la cantidad de las deslealtades, sino también apreciar su calidad, porque, como dijo Sabina, los hombres engañan más, pero las mujeres mejor. Todo eso viene a cuento de que la agencia de contactos extramatrimoniales Ashley Madison ha hecho una oferta de tres millones al Atlético de Madrid para patrocinar su camiseta, después de que la marca coreana de coches KIA haya decidido no renovar su contrato.
Aunque en el mundo del fútbol las infidelidades son frecuentes, no sólo por la azarosa vida de algunos jugadores, sino también porque muchos negocian a espaldas de sus clubes la contratación por otros equipos, sorprende un tanto que una plantilla luzca el logo de una sociedad que proclama en internet ser "líder mundial en aventuras discretas para gentes casadas o en pareja". No es tanto una cuestión moral, como ética. Los clubes transmiten valores y la infidelidad resulta más bien un contravalor. Un socio debe ser fiel a unos colores, leal a unos sentimientos, noble en su pertenencia a la entidad. Así que el lema "la vida es corta, ten una aventura" de Ashley Madison casa mal con estos principios no escritos del aficionado, por más que se anuncien en la red como la "empresa de mayor reconocimiento y reputación en el mundo de las aventuras extramatrimoniales".
Puede que la iniciativa se les haya ocurrido a raíz de que estos días la prensa se ha referido a la desaparición de la Casita Blanca, un "meublé" de larga historia en Barcelona, que vio aumentar la clientela los domingos por la tarde en la década de los cincuenta en su condición de casa de citas. Fueron unos años en que el club ganó varias ligas y el número de socios creció espectacularmente. El pretexto del partido resultó perfecto para muchos adúlteros, si bien para mejorar las coartadas de las parejas, los propietarios del establecimiento dispusieron una pizarra a la salida en la que se daba el resultado del partido e incluso los goleadores. Cuando el marido llegaba a casa podía comentar el gran encuentro de Kubala e incluso los goles que había conseguido, lo que daba credibilidad a la salida.
En cualquier caso, mirando la página web de Ashley Madison, uno descubre que la infidelidad es un fenómeno tan global como el fútbol, pues disponen de 10.060.000 miembros en todo el mundo. Será por eso que el fútbol y el sexo son los únicos entretenimientos por los cuales los ciudadanos están dispuestos a pagar por verlos en televisión.
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Fuente: Lacapital.com.ar
Editado por: Apartamentos en Barcelona